¿Cómo cargarse el concurso de televisión perfecto?

Cartel de la película The quiz show (1994).

¿Recuerdas la película The quiz show (1994), que en nuestro país fue retitulada como The quiz show (El dilema)?

Si la viste, seguramente te acordarás de que su argumento se basaba en que los productores de un concurso de televisión lo amañaron de tal forma que acabaron siendo investigados por el mismísimo Senado de los Estados Unidos.

Dirigida por Robert Redford, la película tiene como principales actores a John Turturro, Ralph Fiennes y Rob Morrow. Todos son merecedores de nuestro elogio, pero es Turturro el que destaca con su habitual saber hacer, brindándonos una interpretación antológica.

El guión de The quiz show está inspirado en los hechos reales que llevaron al concurso Twenty-One a ser el protagonista de un escándalo que fue cerrado en falso, para —digámoslo en pocas palabras— no implicar a la propia cadena de televisión, la NBC. Algunos observadores recuerdan que a punto estuvo de desaparecer para siempre el propio género de los concursos televisivos.

El concurso original se titulaba Twenty-One (Veintiuno), permaneciendo en antena entre 1956 y 1958. Su funcionamiento era muy sencillo: dos concursantes se enfrentaban entre sí, tratando de responder preguntas de cultura general, con el objetivo de ganar un total de 21 puntos. Concursaban por separado, en una cabina de aislamiento, de modo que cada uno de ellos no sabía lo que contestaba el otro.

Charles Van Doren, junto al presentador Jack Barry, en el concurso Twenty One (1957).

Los hechos desnudos son de cierta complejidad, pero el caso es que tal día como hoy, el 2 de noviembre de 1959, el propio Charles Van Doren acabó confesando la verdad: los responsables del concurso le pasaban las preguntas.

Vivienne Nearing, Jack Barry y Charles Van Doren, en el concurso Twenty-One, el 11 de marzo de 1957.

Los hechos ya eran de por sí lo suficientemente reprobables como para denunciarlos públicamente, pero si le añadimos que Van Doren era un destacado profesor universitario, a su vez miembro de una prestigiosa familia de intelectuales. Si además le sumamos que el perdedor del concurso (el inestable Herbie Stempel) era judío, entonces tendremos todos los ingredientes que a Robert Redford le debieron parecer irresistibles para coproducir y dirigir la película.

Curiosa resulta esta imagen, en la que se puede ver cómo Charles Van Doren acepta un sobre de una persona desconocida, en 1958:

Charles Van Doren, aceptando un sobre de una persona desconocida, en 1958. (Imagen: Hulton Archive/Getty Images).

En otra ocasión hablaremos del propio Charles Van Doren, porque sin duda lo merece. ¡Palabra!

 

Curiosidades

El bueno de Redford tuvo un gesto de reconocimiento, invitando a Martin Scorsese a participar en la película, en la que interpretaba a Martin Rittenhome, uno de los ejecutivos de Geritol, la empresa que patrocinaba el concurso.

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