Ham, el primer homínido en volar al espacio

Ham, contento... ¡porque le están dando una manzana!
Ham, contento… ¡porque le están dando una manzana!

 

Tal día como hoy, el 31 de enero de 1961, el primer homínido lograba hacer un vuelo al espacio. Y cuando digo homínido, es porque no era un humano.

Ham era un chimpancé que estaba la mar de feliz en su selva de Camerún. Tendría, como todos, sus problemillas familiares, territoriales, de búsqueda de alimentos, etc. Lo que vulgarmente se viene a llamar “vivir”.

Todo aquello cambió de repente cuando alguien lo capturó en 1957, y se lo llevó a la soleada Florida. ¿Qué se le había perdido a él allí: sin su familia, sin sus amigos, en un entorno que, decididamente, no era el suyo?

El caso es que a alguien se le ocurrió que sería una buena idea que en lugar de enviar a un humano al espacio, ¿por qué no hacerlo con un chimpancé? Total, él no tenía libre albedrío, ¿verdad?

Lo reclutaron para el programa espacial en 1959, y se lo llevaron a la base aérea Holloman, para formar parte del programa espacial norteamericano, que se llamaba Proyecto Mercurio.

Ham ante el equipamiento con el que va a viajar al espacio.
Ham ante el equipamiento con el que va a viajar al espacio.

Ham fue entrenado con otros compañeros durante 18 meses, y él fue precisamente el elegido para cumplir la misión de ir al espacio exterior.  Llamado a cumplir tan altas miras, el día 31 de enero lo metieron en un cubículo, y lo lanzaron en un cohete, a ver qué pasaba. Con una duración de 16 minutos y 39 segundos, el vuelo supuestamente cumplió las expectativas de sus diseñadores.

Se adelantaba así al primer humano que iría al espacio, Yuri Gagarin, que lo haría 10 semanas después que Ham.

Sin embargo, algunos problemas con el sistema de presurización provocaron que la cápsula acabara aterrizando a 210 kilómetros del objetivo previsto, retrasando la recuperación de la nave.

Ham, en su cápsula.
Ham, en su cápsula.
Recuperación de la nave espacial (y de Ham).
Recuperación de la nave espacial (y de Ham).

 

Recuperación de Ham.
Recuperación de Ham.

No las debían tener todas consigo los técnicos y científicos responsables de aquel experimento cruel. Sinceramente, dudo que los científicos esperasen encontrarlo con vida, pero milagrosamente Ham sobrevivió a la experiencia de volar a casi 10.000 km por hora. No pudieron estar relativamente tranquilos, hasta que vieron a Ham sonreir.

¿Sonreir? Los chimpancés muestran sus dientes cuando están ansiosos o nerviosos. Y eso fue lo que hizo Ham cuando los periodistas quisieron fotografiarlo de nuevo en la cápsula. Rechazó con vehemencia volver a meterse en ella. ¿Qué hubieras hecho tú?

¿De verdad creían que Ham estaba sonriendo?
¿De verdad creían que Ham estaba sonriendo?

Al menos, el bueno de Ham no fue usado como material de laboratorio (sí sus compañeros). Después de aquello, lo llevaron al Zoo Nacional en 1963, donde estuvo durante 17 años. Murió en 1983 en el Zoo de Carolina del Norte.

Tumba de Ham, en el Salón de la Fama del Espacio en Alamogordo, Nuevo México (Estados Unidos).
Tumba de Ham, en el Salón de la Fama del Espacio en Alamogordo, Nuevo México (Estados Unidos).

¡Gracias, Ham! por sufrir una experiencia tan traumática, que tú nunca pediste protagonizar.

 

Algunos apuntes complementarios

  • Si piensas que Ham era un nombre poco acertado para nuestro amigo, quizá te lleves una sorpresa. A pesar de que ham, en inglés significa “jamón”, en realidad su nombre es el acrónimo HAM (Holloman’s Aero Medical), el centro donde se estaba adiestrando al chimpancé. Por eso en algunos lugares lo verás escrito como HAM, y no Ham.
  • Tras su vuelo en 1961, apareció en inglés una nueva palabra, astrochimp, que significa lo que parece: “astrochimpancé”.
  • Hay un par de películas donde aparecen los chimpancés en el contexto de la carrera del espacio. La primera, Carrera espacial (Sean McNamara, 2001) muestra el propósito de un científico por enviar un cohete al espacio, pilotado por un chimpancé. Será ayudado en su entrenamiento por un niño cuya pasión es poder ser astronauta algún día. En Space Chimps. Misión espacial (Kirk De Micco, 2008), el protagonista es el nieto del mismísimo Ham, y se llama como él. Ambas están destinadas al público infantil.

 

A mí no me parece que Ham esté muy contento…
A mí no me parece que Ham esté muy contento…

 

Decididamente, no: Ham no está a gusto.
Decididamente, no: Ham no está a gusto.

 

 


Artículo redactado para La biblioteca perdida.

3 comentarios en “Ham, el primer homínido en volar al espacio

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