[1944] En el aniversario de Hijos de la ira, de Dámaso Alonso

Tal día como hoy, en el aniversario de la publicación de su poemario Hijos de la ira (1944), quiero recordar al inmenso poeta que fue Dámaso Alonso.

Que no por leído ha de ser olvidado… Pues las generaciones más jóvenes quizá no lo hayan conocido. Sirvan, pues, como pequeño homenaje dos de sus más celebrados poemas.

 

Insomnio

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres

(según las últimas estadísticas).

A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo

en este nicho en que hace 45 años que me pudro,

y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar

a los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.

Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando

como el perro enfurecido, fluyendo como la leche

de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.

Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole

por qué se pudre lentamente mi alma,

por qué se pudren más de un millón de cadáveres en

esta ciudad de Madrid,

por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.

Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?

¿Temes que se te sequen las grandes rosas del día, las

tristes azucenas letales de tus noches?

 

 

De profundis

Si vais por la carretera del arrabal, apartaos, no os inficione mi pestilencia.

El dedo de mi Dios me ha señalado: odre de putrefacción quiso que fuera este mi cuerpo,

y una ramera de solicitaciones mi alma,

no una ramera fastuosa de las que hacen languidecer de amor al príncipe

sobre el cabezo del valle, en el palacete de verano,

sino una loba del arrabal, acoceada por los trajinantes,

que ya ha olvidado las palabras de amor,

y sólo puede pedir unas monedas de cobre en la cantonada.

 

Yo soy la piltrafa que el tablajero arroja al perro del mendigo,

y el perro del mendigo arroja al muladar.

Pero desde la mina de las maldades, desde el pozo de la miseria,

mi corazón se ha levantado hasta mi Dios,

y le ha dicho: Oh Señor, tú que has hecho también la podredumbre,

mírame,

Yo soy el orujo exprimido en el año de la mala cosecha,

yo soy el excremento del can sarnoso,

el zapato sin suela en el carnero del camposanto,

yo soy el montoncito de estiércol a medio hacer, que nadie compra

y donde casi ni escarban las gallinas.

 

Pero te amo,

pero te amo frenéticamente.

¡Déjame, déjame fermentar en tu amor,

deja que me pudra hasta la entraña,

que se me aniquilen hasta las últimas briznas de mi ser,

para que un día sea mantillo de tus huertos!

 

 

Día de muertos en el cementerio de San Andrés Míxquic, México.

2 comentarios en “[1944] En el aniversario de Hijos de la ira, de Dámaso Alonso

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .