Bikinis y bombas atómicas

Si te preguntara qué tienen en común un ingeniero del sector automovilístico, una bailarina de streptease, el lanzamiento de la bomba atómica, y el bikini, me dirías que vaya clase de pregunta, ¿verdad?

Pero yo te convenceré de que por supuesto que sí que están relacionadas, y desde luego que tienen una historia detrás, que si sigues leyendo con gusto te contaré.

Nos encontramos en el verano de 1946, el primero tras los padecimientos de la terrible Segunda Guerra Mundial, que había hecho estragos materiales, económicos, y también morales, por todo el mundo. En cualquier caso, estoy seguro de que quienes lo vivieron, querrían seguir adelante con su vida, y siendo el verano la época más gozosa, me imagino cómo podrían estar deseando disfrutar de la joie de vivre.

Louis Réard, un ingeniero especializado en el sector del automóvil, había heredado el negocio de lencería de su madre, de modo que acabó convirtiéndose en diseñador de moda femenina. Esto le permitió fijarse en que las mujeres que tomaban en sol en las playas de Saint Tropez tendían a (querer) mostrar su abdomen. Entonces, se le ocurrió una idea revolucionaria.

Y, definitivamente, era demasiado atrevida para 1946, ya que ninguna modelo quería posar con su  creación. Tras mucho buscar, por fin logró que Micheline Bernardini, una bailarina de streptease de 19 años que trabajaba en el casino de París, accediera a vestir aquel novedoso bañador, que era la que menos anatomía cubría de cuantas prendas se habían lanzado hasta entonces al mercado, de por sí exigente.

Hacía sólo cinco días que los norteamericanos habían iniciado una serie de pruebas nucleares, lanzando una bomba atómica en uno de los Territorios de Prueba del Océano Pacífico. Se trataba del atolón Bikini. El creador tomó buena nota de que la noticia estaba en boca de todos.

 

Mapa del atolón de Bikini, que pertenece a las Islas Marshall, y se encuentra en el Océano Pacífico.
Mapa del atolón de Bikini, que pertenece a las Islas Marshall, y se encuentra en el Océano Pacífico.

 

El atolón Bikini se hizo muy célebre, debido a las pruebas nucleares que se llevaron a cabo en él. Siendo parte de los denominados Territorios de Prueba del Océano Pacífico, allí se llegaron a lanzar  más de 20 bombas de hidrógeno y atómicas entre 1946 y 1958.

En febrero de aquel año 1946, el comodoro Wyatt pronuncia un discurso a los legítimos pobladores de Bikini, 167 personas seguramente perplejas que no debían entender muy bien que se alguien les contara que iban a echarlos de su tierra, y debían inmolarse en un sacrificio

“en busca del desarrollo tecnológico nuclear como clave fundamental que lograría el final definitivo de todas las guerras.”

Efectivamente, para poder hacer las pruebas nucleares (en otras palabras: lanzar bombas), los pobladores fueron expulsados a otro atolón: Rongerik. Aunque intentaron volver, ya nunca pudieron disfrutar de su propia tierra, que el hombre blanco les había arrebatado por alguna razón, que ellos no entendían.

Wyatt, arengando a los nativos del atolón de Bikini.
Wyatt, arengando a los nativos del atolón de Bikini.

 

¿Por el bien de la Humanidad? ¿Para acabar con todas las guerras del planeta?

¡En aboluto!

Lo que sí es cierto es que allí se fueron más de 42.000 estadounidenses, que hicieron todo lo que quisieron con estas islas. Pero, básicamente, fue tirar bombas sin parar. De hecho, entre 1946 y 1958 los norteamericanos hicieron nada menos que 67 pruebas nucleares.

Y sí, todo esto fue documentado de manera muy científica, incluso diríamos que aséptica: instalaron 600 cámaras de video, que filmaron las explosiones desde todos los ángulos imaginables.

 

Sello que muestra el humillante exilio forzado de los habitantes originales del atolón de Bikini (en las Islas Marshall).
Sello que muestra el humillante exilio forzado de los habitantes originales del atolón de Bikini (en las Islas Marshall).

 

Nativos del atolón de Bikini, abandonando la isla para que los norteamericanos la pudieran fulminar con bombas atómicas.
Nativos del atolón de Bikini, abandonando la isla para que los norteamericanos la pudieran fulminar con bombas atómicas.

 

Y no sólo eso: además, miles de animales fueron implicados en este sufrimiento, que —eso sí— era “por el bien de la Humanidad”.

 

Hongo atómico y columna de agua submarina, producto de la explosión nuclear Baker, el 25 de julio de 1946. La imagen fue tomada desde una torre del atolón Bikini, a 5,6 km.
Hongo atómico y columna de agua submarina, producto de la explosión nuclear Baker, el 25 de julio de 1946. La imagen fue tomada desde una torre del atolón Bikini, a 5,6 km.

 

 

Vergüenza ajena

¡Es sencillamente acojonante!

No sólo echan a sus pobladores originales, legítimos dueños del atolón, a los que privaron de todos sus recuerdos y vivencias, todas sus posesiones.

Para encima, lo celebran con esta tarta de gusto tan dudoso…

 

Celebrando el éxito de la bomba atómica...
Celebrando el éxito de la bomba atómica…

 

Nace el bikini

Louis Réard había advertido a Bernardini que cuando apareciera en público con esta prenda, el desfile sería como una bomba aún más potente que la lanzada al atolón. De ahí que la denominara con dicho nombre: Bikini, y que la publicidad lo reclamara como “una bomba anatómica”.

En un alarde de marketing, Réard le puso a su creación el nombre bikini, pues esperaba “una reacción cultural y comercial explosivas” similares a las que los norteamericanos habían desencadenado en las islas. De hecho, al principio era una marca comercial registrada, pero acabó pasando al uso común.

Otras fuentes afirman que fue la propia modelo quien tuvo la idea, y así se lo dijo a Réard: “tu invento va a ser como la bomba atómica”.  En cualquier caso, ya no podemos preguntar a sus protagonistas, así que ahora este detalle ya no importa tanto.

El nuevo bañador que Réard había diseñado —gracias a su potente marketing ya era un nombre común, y entonces se había transformado en bikini, en minúscula— estaba compuesto por dos piezas, y aunque es cierto que se habían hecho intentos anteriormente, esta era la primera vez que una prenda permitía mostrar el ombligo.

El 5 de julio de 1946, Louis Réard llevó a cabo su apoteósico desfile en una piscina pública de París, la emblemática Piscine Melitor.

 

Micheline Bernardini, la modelo que posó con el bikini diseñado por Réard, en la Piscina Molitor, el 5 de julio de 1946.
Micheline Bernardini, la modelo que posó con el bikini diseñado por Réard, en la Piscina Molitor, el 5 de julio de 1946.

 

La prenda era tan pequeña, que cabía en la caja que la propia modelo tiene en su mano. Así es: en la publicidad se anunciaba como “la prenda de baño más pequeña del mundo“.

[Si viste la película La vida de Pi, recordarás una preciosa piscina al principio de la película. Se trata, precisamente, de la Piscine Melitor.]

No obstante, el bikini no fue precisamente un éxito entre las mujeres, si bien entre los hombres causó sensación (Bernardini llegó a recibir 50.000 cartas de admiradores). Salvo en Francia, hasta la década de los sesenta no logró calar en el consumo, y hubo de ser gracias a que lo popularizaron estrellas de la pantalla como Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Jane Fonda o Ursula Andress.

 

La palabra bikini

Algunos han querido ver en la etimología de la palabra bikini una referencia a las dos piezas (bi=prefijo que significa ‘dos’). Sin embargo, no hay nada más lejos de la realidad.

Bikini es el nombre que dieron los alemanes al atolón que sus habitantes llamaban Pikinni. Pikinni es una combinación de dos palabras del marshalés (lengua de las Islas Marshall): Pik, que significa ‘superficie’; y Ni, que significa ‘coco’.

 

Colofón

Desde el año 2010, el atolón de Bikini es Patrimonio de la Humanidad.

Triste, muy triste, inscribirlo en esta prestigiosa lista, toda vez que es una zona que ya nadie podrá visitar jamás, pues 70 años después, sus niveles de contaminación radiactiva siguen siendo de verdadero escándalo. ¿Es esta la recompensa?

 

Anexo fotográfico

Mosaico de la villa romana del Casale (286-305 d.C.), en Silicia, en la que se pueden ver claramente las muestras más antiguas del bikini.
Mosaico de la villa romana del Casale (286-305 d.C.), en Silicia, en la que se pueden ver claramente las muestras más antiguas del bikini.

 

En 1907, la nadadora australiana Annette Kellerman fue detenida en una playa de Boston (Estados Unidos) por llevar un traje de baño ajustado, sin mangas y de una sola pieza.

La nadadora Annette Kellerman en un diseño propio, ajustado y de una sola pieza, 1910.
La nadadora Annette Kellerman en un diseño propio, ajustado y de una sola pieza, 1910.

 

El bikini hace su aparición en las playas de Italia, en la década de 1950.
El bikini hace su aparición en las playas de Italia, en la década de 1950.

 

Pero fue el cine lo que definitivamente catapultó al bikini al puesto que finalmente alcanzó, en una interacción mutua entre la prenda y sus portadoras.

Entre las estrellas que encumbraron el bikini, citaré a Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Jane Fonda, y Ursula Andress:

 

Marilyn Monroe, en los días en que aún no era una estrella, y posaba para calendarios y tarjetas postales. De hecho, aún no era Marilyn Monroe, sino Norma Jean.
Marilyn Monroe, en los días en que aún no era una estrella, y posaba para calendarios y tarjetas postales. De hecho, aún no era Marilyn Monroe, sino Norma Jean.

 

Una jovencísima Brigitte Bardot, en las playas de Cannes, en 1952. /Foto: Getty
Una jovencísima Brigitte Bardot, en las playas de Cannes, en 1952. /Foto: Getty

 

Jane Fonda.
Jane Fonda.

 

Ursula Andress, en la película Dr. No (1962).
Ursula Andress, en la película Dr. No (1962).

 

 

 


Artículo redactado para La biblioteca perdida.

5 comentarios en “Bikinis y bombas atómicas

  1. ¡Muy bueno! Me lo llevo a facebook 🙂
    Tengo yo puesto esto en mi libro LAS ACTRICES FAVORITAS DE MI PADRE: “…Rita era Gilda (1946) y era una «bomba» ―para su disgusto, su nombre bautizó una bomba atómica que se hizo explotar en las Islas Bikini en 1946.”

    Es lo que encontré, pero a lo mejor era un fake ¿tu has visto algo de eso cuando has buscado información para este artículo?

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  2. La verdad es que no leí nada al respecto sobre Rita Hayworth y “la bomba”, pero eso no quiere decir nada, ya que Internet es ya casi tan grande que el propio Universo…

    Cuando lo publiques, házmelo saber. Estoy muy interesado.

    Y, sobre todo, ¡gracias!

    Me gusta

  3. Pingback: BIKINI – HELICON

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