Lupercio Argensola: “A la mujer que se afeitaba y estaba hermosa”

Sin saber a ciencia cierta el autor exacto del poema “A la mujer que se afeitaba y estaba hermosa” (que en algunas ocasiones es citado como “La beldad de su mentira“), es siempre atribuido a “uno de los hermanos Argensola”; bien Lupercio, bien Bartolomé.

Lo incluyo aquí por hablar del cielo azul, y particularmente por la gracia y la ironía que contiene. En todo caso: léase con calma, pues estamos ante un poema del siglo de Oro.

A la mujer que se afeitaba y estaba hermosa

Yo os quiero confesar, don Juan, primero,

que aquel blanco y color de doña Elvira

no tiene de ella más, si bien se mira,

que el haberle costado su dinero.

 

Pero tras eso confesaros quiero

que es tanta la beldad de su mentira,

que en vano a competir con ella aspira

belleza igual de rostro verdadero.

 

Mas ¿qué mucho que yo perdido ande

por un engaño tal, pues que sabemos

que nos engaña así Naturaleza?

 

Porque ese cielo azul que todos vemos,

ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande

que no sea verdad tanta belleza!

 

Entradas relacionadas

7 comentarios en “Lupercio Argensola: “A la mujer que se afeitaba y estaba hermosa”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .