Cedro: el antiguo gigante, venido a menos

Cedro del Líbano.
Cedro del Líbano.

Un árbol antiguo

La palabra cedro tiene su origen en el latín cedrus, que proviene a su vez del griego kedros. Con kedros se hacía referencia tanto al cedro como al enebro. Y resulta que ambas especies proporcionan una esencia con propiedades estimulantes y psicoactivas, y por eso en dosis elevadas puede resultar tóxico.

Es sabido, también, que el aceite del cedro del Líbano formaba parte de los ingredientes con que los antiguos egipcios embalsamaban a sus momias.

El cedro (Cedrus atlantica), llamado también cedro del Atlas, cedro atlántico, y pino de Marruecos, es un árbol sobre todo majestuoso. Y antiguo, pues lleva conviviendo con el hombre desde los primeros estadios de la civilización. Alcanza una altura de 40 metros, y se trata de un árbol verdaderamente longevo, llegando a vivir fácilmente más de 1.000 años.

Cedro del Líbano.
Cedro del Líbano.

De las diferentes especies de cedro, el más conocido es el cedro del Líbano (Cedrus libani), citado ya en la Biblia como elemento de construcción en el gran templo de Salomón. Es, de hecho, el árbol más nombrado: además de hablarse de él en los libros Reyes, Isaías, Daniel, Job, Crónicas, aparece también en el Cantar de los Cantares (I, 15-15):

He aquí que tú eres hermoso,

amado mío, y suave;

nuestro lecho también florido.

Las vigas de nuestra casa son de

cedro,

Y de ciprés los artesonados.

En la Biblia se puede ver referencias a que cuando se quiere decir de alguien que es recto y justo, se dice que “crece como un árbol de cedro”. En el libro de los Salmos puede leerse:

El justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano.

En el libro del profeta Ezequiel aparece una hermosa referencia al cedro:

He aquí que Asur era un cedro del Líbano,

de hermosas ramas, frondoso ramaje y gran altura,

Su copa llegaba hasta las nubes.

Las aguas lo hicieron crecer, lo encumbró el abismo,

Sus ríos corrían alrededor de su pie,

Y a todos los árboles del campo enviaba sus corrientes.

Por tanto, se encumbró su altura sobre todos los demás árboles,

Y se multiplicaron sus ramas, y se extendió el ramaje;

a causa de las muchas aguas.

En sus ramas hacían nido todas las aves del cielo,

Debajo de su ramaje parían todas las bestias del campo,

Y a su sombra habitaban muchas naciones.

Se hizo, pues, hermoso en su grandeza con la extensión de sus ramas,

Porque su raíz estaba junto a aguas abundantes.

Piñas de cedro.
Piñas de cedro.

El cedro, árbol de leyenda, antiquísimo donde los haya

La que se considera obra literaria más antigua de la Humanidad, se redactó hace casi 4.500 años, sobre el 2.500 a.C. Es el Poema de Gilgamesh (muchas veces citado como epopeya de Gilgamesh), en el que se suceden muchas aventuras entre dioses, gigantes y humanos. En una de los episodios, Gilgamesh y Enkidu talan un cedro del bosque. El protector del Bosque de los Cedros era el gigante Humbaba, un monstruo, no un dios. Y sus características eran acordes con su aspecto: su rostro era monstruosamente horrible, su boca estaba hecha de fuego, su aliento era la muerte, su grito como un diluvio. Poseía un oído con un alcance de 600 kilómetros a la redonda.

Piñas de cedro del Líbano, cubiertas por la nieve.
Piñas de cedro del Líbano, cubiertas por la nieve.

Incapaz de soportar tal acción, Humbaba ataca a Gilgamesh y a sus compeñeros, pero éstos finalmente le acaban cortando la cabeza.

Si caigo, habré conquistado la fama.

La gente dirá: ¡Gilgamesh cayó

luchando contra el fiero Humbaba!…

Estoy decidido a penetrar en el bosque de los cedros.

Aparece en varias ocasiones más en el gran Poema de Gilgamesh:

Contemplaron la montaña de cedros, morada de dios,

Trono de Irnini.

Desde la faz de la montaña

Los cedros elevan a lo alto su frondosidad.

Buena es su sombra, llena de delicia.

Y en la antigua Grecia, se decía que el templo de Eolo había sido construido también con madera de cedro.

Cedro
Cedro “Príncipe de Gales Eduardo VII”, en Little Easton, Essex (Reino Unido).

El cedro, en la actualidad. Cedros de Dios

El Bosque de los Cedros de los Dioses, denominado normalmente como Cedros de Dios, se encuentra en el Líbano, y constituye un pobre resto de los inmensos bosques de milenios atrás. En cualquier caso, está catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El nivel de protección del bosque es tan elevado, que sólo se puede visitar acompañado de un guía autorizado.

Cuando el Líbano se convirtió en un país independiente, incluyó al cedro en su propia bandera, elevándolo a la categoría de símbolo nacional.

Bosque de los Cedros de Dios (Líbano).
Bosque de los Cedros de Dios (Líbano).

 

Bosque de los Cedros de Dios (Líbano).
Bosque de los Cedros de Dios (Líbano).

Valiosísima madera

La de cedro es la madera de la antigüedad por excelencia, por considerarse la más densa, duradera y aromática. Ha sido y es utilizada en las más diversas industrias, desde los sarcófagos, hasta los instrumentos musicales, los barcos, los templos, e incluso los lapiceros. Aún a día de hoy tiene una evidente presencia, incluso formando parte de la bandera de Líbano.

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Cedro en Châtenay-Malabry, Hauts-de-Seine (Francia).
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Cedros en la estación de radar de la Royal Air Force, en Chionistra (Chipre).
Cedros en la estación de radar de la Royal Air Force, en Chionistra (Chipre).

 

 

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