Ginkgo biloba: el “ornitorrinco” del mundo vegetal

Ginkgo biloba en Morlanwelz-Mariemont (Bélgica). /Imagen: Wikipedia.
Ginkgo biloba en Morlanwelz-Mariemont (Bélgica). Imagen: Wikipedia.

Un árbol fuera de catálogo

Estamos, sin duda, ante uno de los árboles más extraños y curiosos de la creación. Bien parecería que hubiera sido diseñado en otro planeta, porque sus hojas no se parecen a las de ningún otro.

Es una especie de árbol extraordinaria en todos los aspectos: desde el punto de vista biológico, se trata del último y único representante de una estirpe de la que no queda ya ningún descendiente. El Ginkgo hizo su aparición en la Tierra hace 270 millones de años, durante el Pérmico, y desde entonces él poco ha cambiado.

Llega a tener hasta 40 metros de altura, y sus ejemplares viven sin problemas hasta 1.000 años, e incluso más.

Es fácil ver al Ginkgo en ciudades y parques, porque es un árbol muy resistente, capaz de sobrevivir a altas dosis de contaminación. Prácticamente no le ataca ninguna plaga, ni enfermedades ni hongos de la madera. Es un superviviente a todos los niveles.

Ginkgo joven, en el parque Aulnay, Vaires-sur-Marne (Francia). /Imagen: Wikipedia.
Ginkgo joven, en el parque Aulnay, Vaires-sur-Marne (Francia). /Imagen: Wikipedia.

Ginkgo biloba y la bomba atómica

Cuando el 6 de agosto de 1945 los aliados lanzaron sobre la ciudad japonesa de Hiroshima la primera bomba atómica de la Historia, acabó matando a más de 350.000 personas, y provocó innumerables daños y secuelas durante décadas. Prácticamente no quedó nada vivo en un radio de acción de más de 10 km. Pero menos de un año después, en el templo Housenbou brotaba un árbol, que los japoneses interpretaron como un verdadero símbolo de esperanza. Era un Ginkgo biloba, un árbol sagrado en China y Japón. Al superviviente de la bomba, un verdadero prodigio, lo llaman Hosen-Ji (‘portador de esperanza’).

El templo donde rebrotó el árbol fue completamente arrasado. Cuando se reconstruyó, se adaptó a Hosen-Ji, que goza de muy buena salud. Si vas a verlo, verás que tiene colgado un rótulo en el que puede leerse: “No más Hiroshima”.

Ginkgo biloba, en otoño. /Imagen: Wikipedia.
Ginkgo biloba, en otoño. /Imagen: Wikipedia.

Ginkgo biloba y sus fans

Es tal la atracción que provoca este árbol en algunos estudiosos, que existe incluso una página web dedicada completamente a él: The Ginkgo pages. La mantiene Cor Kwant, y contiene una cantidad de información mastodóntica. Su dedicación la ha llevado a disponer la página no sólo en inglés, sino incluso a traducirla al alemán, francés, castellano, y holandés.

Ginkgo biloba. /Imagen: Wikipedia.
Ginkgo biloba. /Imagen: Wikipedia.

Los mil nombres del Ginkgo biloba

El nombre que se le ha dado entre nosotros, ginkgo, se lo proporcionó Engelbert Kampfer, un naturalista que viajó a Japón encargado por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. En su libro Amoenitatum Exoticarum (1712) describe a este árbol por primera vez, y lo denomina ginkgo (del chino gin, ‘plata’; y kyo, ‘albaricoque’). El apellido, biloba, hace referencia a las hojas, que están divididas en dos lóbulos (bilóbulo).

Algunos de los nombres que se le han dado al Ginkgo son tan atractivos como curiosos: albaricoque de plata, ojo blanco, ojo del espíritu, pie de pato, árbol de los templos, árbol de las pagodas.

También recibe el nombre de árbol culantrillo, por recordar en cierto modo a los helechos de este tipo (Adiantum capillus-veneris). En algunos lugares, se le llama árbol cabello de doncella.

En Alemania, curiosamente, se le llama árbol de Goethe, haciendo referencia al conocido poema amoroso de este autor.

Flores masculinas del Ginkgo biloba. /Imagen: Wikipedia.
Flores masculinas del Ginkgo biloba. /Imagen: Wikipedia.

El árbol del abuelo y del nieto

En China se le llama árbol del abuelo y del nieto, haciendo referencia a que es una especie que se toma su tiempo en llegar a ser un árbol maduro, y también a su longevidad. Con este nombre, los chinos hablan de que mientras es el abuelo el que planta el árbol, será el nieto quien alcance a ver sus frutos.

Pero aún tiene más nombres. Aludiendo a su antigüedad, y a que prácticamente no ha cambiado desde el Jurásico, se le llama a menudo árbol fósil, y árbol de los dinosaurios. Y, por su rareza y a que deber ser conservado —precisamente por todo esto— a veces los autores se refieren a él con el nombre de panda botánico.

Ginkgo biloba, Shibuya-ku, Tokio (Japón). /Imagen: Wikipedia.
Ginkgo biloba, Shibuya-ku, Tokio (Japón). /Imagen: Wikipedia.

El árbol de los 40 escudos

Los franceses se refieren a él como “el árbol de los 40 escudos”, recordando la historia según la cual, en 1788 un botánico de la ciudad francesa de Montpellier quería a toda costa un Ginkgo biloba. Y como estuviera dispuesto a pagar lo que le pidieran, acabó ofreciendo 40 escudos, una exorbitante cantidad de dinero para la época.

Ginkgo biloba, en el jardín de la Fundación Beyeler, en Riehen (Suiza). /Imagen: Wikipedia.
Ginkgo biloba, en el jardín de la Fundación Beyeler, en Riehen (Suiza). /Imagen: Wikipedia.

El árbol de los mil escudos

En otros lugares lo llaman “el árbol de los mil escudos”, porque es a éstos a lo que se asemeja cuando, en otoño, cambian de color hacia un intenso amarillo, de gran belleza, que recuerda a dorados escudos defensivos.

Sin embargo, otros prefieren ver abanicos, en lugar de escudos.

Ginkgo Biloba en otoño, Rouen, Normandía (Francia). /Imagen: Wikipedia.
Ginkgo Biloba en otoño, Rouen, Normandía (Francia). /Imagen: Wikipedia.

Entradas relacionadas

Ramas de Ginkgo biloba, en el parque Aulnay, Vaires-sur-Marne (Francia). /Imagen: Wikipedia.
Ramas de Ginkgo biloba, en el parque Aulnay, Vaires-sur-Marne (Francia). /Imagen: Wikipedia.
Hojas y ramas de Ginkgo biloba, en el parque Aulnay, Vaires-sur-Marne (Francia). /Imagen: Wikipedia.
Hojas y ramas de Ginkgo biloba, en el parque Aulnay, Vaires-sur-Marne (Francia). /Imagen: Wikipedia.
Frutos maduros del Ginkgo biloba, in situ. /Imagen: Wikipedia.
Frutos maduros del Ginkgo biloba, in situ. /Imagen: Wikipedia.
Frutos maduros del Ginkgo biloba, in situ. /Imagen: Wikipedia.
Frutos maduros del Ginkgo biloba, in situ. /Imagen: Wikipedia.

 

9 comentarios en “Ginkgo biloba: el “ornitorrinco” del mundo vegetal

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .