El tejo: un árbol legendario, mágico… y algo peligroso

Tejo de Bermiego, en Quirós (Asturias), que está considerado el más antiguo de España: se calcula que tiene más de 2.000 años. Fue declarado Monumento Natural en 1995.
Tejo de Bermiego, en Quirós (Asturias), que está considerado el más antiguo de España: se calcula que tiene más de 2.000 años. Fue declarado Monumento Natural en 1995.

Un árbol rodeado de historias y leyendas

El tejo (Taxus baccata) es uno de los árboles más misteriosos, y el más ligado al misticismo de cuantos pueblan nuestros bosques, aunque ha de decirse que en comparación con épocas anteriores, en que su presencia era mucho más habitual, en la actualidad sólo se ven ejemplares solitarios, no formando bosque (la tejeda).

Es una especie de árbol muy atractivo y de gran porte, que alcanza con facilidad los 20 m de altura. De follaje intensamente verde, desde la distancia puede dar la impresión de ser incluso negro. Por eso destaca tanto su fruto, de un atractivo color rojo.

¿He dicho fruto? Pues no: el tejo no produce frutos, pues pertenece a las gimnospermas, que es el orden de las plantas anterior a las angiospermas (plantas con flor). Por eso a menudo se le llama “falso fruto”. Los científicos consideran al tejo una especie de reliquia botánica.

Ese objeto rojo, pues, que se ve en el tejo, se llama arilo, y en realidad es un componente carnoso que envuelve a la semilla, a la que protege de esta forma. Por cierto: muchas aves se vuelven locas por los arilos.

Arilo (falso fruto) de tejo.
Arilo (falso fruto) de tejo.

Pero aún no hemos acabado con las rarezas del tejo: a ellas han de añadírsele algunas otras especialidades.

Y una de sus principales características del tejo es que es un árbol básicamente venenoso, y como tal ha sido utilizado desde tiempos inmemoriales: para envenenar, o para curar. Su veneno es un conjunto de alcaloides, tóxico, denominado taxina, y se encuentra en prácticamente todas las partes del árbol. En todas, excepto en el arilo, para que los pájaros puedan comerlos y así transportar las semillas.

Entre los antiguos, ya mencionaba Teofrasto en su Historia de las plantas sus potenciales efectos:

Produce un fruto oblongo poco mayor que una judía, el cual es rojo y terso. Dicen que si las caballerías comen sus hojas mueren, mientras que los rumiantes no sufren ningún daño. Hay hombres que comen su fruto, que es dulce e inocuo.

Dioscórides se refiere a él con un lenguaje aparentemente igual de mítico:

Los pajarillos que comen del fruto del que crece en Italia se vuelven negros; y a los hombres toma flujo de vientre. El taxo narbonense tiene tanta vehemencia que ofende gravemente a los que  a su sombra se duermen o asientan, y aún muchas veces los mata. Quise aquí recitar su historia para que se guarde cada uno de él.

Plinio, en fin, también habla de él en modo algo mítico o supersticioso, más por hechos oídos que experimentados:

aunque menos verde, delicado, triste, cruel, de ningún fruto y que solo lleva bayas entre los demás (se refiere a los pinos y abetos ). El macho es de fruto dañoso, porque tienen sus bayas, principalmente en España,  mortal veneno y hase hallado que los vasos de camino que de él se hacen en Francia para los vinos son venenosos y mortales… Y hay quien diga que por razón déste se dixeron táxicos los venenos que hoy llamamos tóxicos, con que se envenenan las saetas. Y hállase perderse su veneno si se le hincan un clavo en el árbol.

Entre los antiguos pobladores del norte de España se practicaba la costumbre del suicidio con veneno del tejo, sobre todo si había riesgo de ser capturado en una batalla. También fue muy utilizado como método abortivo (aunque se sabe que ha de administrarse en dosis elevadas).

Entre los druidas de los antiguos celtas, el tejo era un árbol muy venerado, porque creían que era un poderoso ante los encantamientos de hadas y brujas.

Tejo junto a una iglesia, en Gales (Reino Unido).
Tejo junto a una iglesia, en Gales (Reino Unido).

A medida que nos acercamos a los observadores de los últimos siglos, acabamos por conocer realmente sus efectos. Es cierto que, aunque puede llegar a paralizar el corazón, normalmente sus efectos no van mucho más allá de las taquicardias. Sin embargo, debe tenerse en cuenta otras sintomatologías asociadas: dilatación apreciable de las pupilas, dolor de estómago, diarrea, e incluso convulsiones e inflamación de riñones y de hígado.

En cualquier caso, su consumo no está nunca aconsejado, y en caso de ingestión accidental, debes ponerte en contacto con un médico o un hospital, ya que en dosis elevadas podría ser potencialmente peligroso.

El tejo, las iglesias y los cementerios

El tejo siempre ha ido asociado a las iglesias y a los cementerios, quizá porque, como él, evoca una larga vida. Quizá un símbolo de la vida eterna. También se plantaba en la plaza principal del pueblo, donde se celebraba el llamado conceyu (concejo abierto), en el que el pueblo entero tomaba las decisiones en común.

Es un árbol muy longevo, llegando a alcanzar edades verdaderamente asombrosas: se conocen ejemplares de más de 2.000 años, e incluso uno que se estima en 5.000 años de antigüedad. Por eso, el tejo se toma su tiempo para empezar a dar frutos (arilos, en realidad), ya que sólo lo hace a partir de unos 40 años. E incluso a la hora de echar raíces es un árbol de lo más parsimonioso: las semillas no germinan hasta los 2-3 años. Y como no iba a ser menos, las hojas permanecen en las ramas durante una media de 8 años.

Precisamente debido a que los tejos viven muchos años, cuando los anglosajones quieren dar a entender que algo es de una gran duración usan la expresión “la vida de un tejo, la longitud de una era“.

Hojas de tejo.
Hojas de tejo.

Otros nombres para el tejo

El tejo, según la zona donde nos encontremos, recibe otros nombres: agin, hagintze, haguin, if, iphi, mataburros, sabina, sabino, tajo, taxo, teijo, teiso, teix, teixeda, teixeira, teixeiro, teixo, teixu, tejo, tejo, tejo blanco, tejo común, tejo encarnado, tejo negro, tejuelo, tejón, teo, tesio, texeira, texio, texo, tiju, toxo, té hormiguero.

 

¿Qué significa la expresión “tirar los tejos”?

Hay tantas teorías como queramos y aún no ha quedado claro su origen último, pero a mí me gusta lo que cuenta Ignacio Abella en una entrevista que le hicieron hace unos años (La Nueva España, 03/03/2012):

Para, mí la mejor versión es que, como una manera de adivinación en países nórdicos, se usaban unas cazoletas de madera de tejo. Se «tiraban los tejos» y era una forma de augurio, casi siempre de amor.

Tejo (Taxus baccata).
Tejo (Taxus baccata).

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Referencias

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