Jean Giono: “El hombre que plantaba árboles”

:: a Arantxa ::

 

Un precioso relato

En los primeros años de la década de 1950, una editorial norteamericana le hizo un encargo al escritor Jean Giono (1895-1970): querían un cuento breve sobre un personaje real, y que sus lectores jamás lo pudiesen olvidar.

Giono escribió un precioso relato, El hombre que plantaba árboles, pero la editorial lo rechazó porque no trataba sobre un personaje real. Giono tomó una decisión que parecería propia de su personaje, Eleazar Buffier. Donó el cuento “a todo el mundo“, renunciando a los beneficios futuros que pudiera obtener de él.

Creo que quien haya leído El hombre que plantaba árboles (1953), nunca se habrá olvidado. Creo que sería muy raro que cuando leas este relato algo no se removiera en su interior, y no te conmovieras por la historia… Para mí, hubo un antes y un después.

Nadie pone en duda que se trata de un relato alegórico. Sin embargo, también quiero ver en él un poso amargo, también una mezcla de reclamaciones sociales y desencanto. Y al mismo tiempo, abre el campo y deja un lugar para la esperanza.

En cualquier caso, a su modo el cuento es muy combativo, y trata de recordarnos que si no ponemos freno y nuevo rumbo a nuestros pasos, sólo nos espera un inevitable desastre. Y para evitarlo, su protagonista, humildemente, desencantado con el mundo, se lanza a una separación voluntaria de los demás.

Cada vez que he leído este relato, siempre me ha parecido, y ni una sola vez se me ha desviado, que todos deberíamos ser como Eleazar Bouffier.

Es cierto que muchos lectores de este relato han querido ver en su protagonista un ser que no podía no ser real. Debía serlo. Giono tenía que crear una alegoría conmovedora. Había de serlo, y de ese modo los curiosos giros del destino se aliaron para crear una historia que ya no habría de ser otra. Setenta años después ¿quién se acuerda de la editorial? Quien ha sobrevivido es Bouffier. Y Giono.

Jean Giono y su hermoso gesto

Jean Giono, autor del relato, publicó El hombre que plantaba árboles pocos años después del final de la Segunda Guerra Mundial. El propósito de difusión del escrito estaba en su ADN, de tal modo que lo distribuyó sin ánimo de lucro. En mi humilde opinión, creo que el autor pretendía hacer precisamente lo que hizo. Creo que por eso afirmó que era uno de los relatos de los que estaba más orgulloso de haber escrito.

El hombre que plantaba árboles: el cortometraje

En el año 1987, Frédérick Back estrenó un cortometraje de animación con el mismo título, basado en el relato de Giono. Se trata de una adaptación, que más que notable siempre la he calificado de excepcional. Muy respetuosa con el original, posee al mismo tiempo una potente carga lírica y expresiva, que no ha mermado con el tiempo. A pesar del paso incesante de las décadas, sus aspiraciones son hoy día tan necesarias como legítimas.

El cortometraje se distribuyó tanto en inglés como en francés, y para sus adaptaciones se contó con la colaboración de grandes actores: Philippe Noiret (para la versión francesa), y Christopher Plummer (para la inglesa). En castellano fue doblada por Ángel Ledesma.

Sólo unos detalles… aunque sea en forma de grandes Premios

El cortometraje de Frédérick Back obtuvo merecidas distinciones de crítica y público, logrando un Óscar de Hollywood y alcanzando la máxima distinción internacional, al lograr la Palma de oro en el Festival de cine de Cannes.

¿La vida imita al arte? ¿O uno hace lo que tiene que hacer?

Hace unos meses, contaba en esta misma bitácora la hermosa historia de Carlos Ignacio Riascos, un médico pediatra de Mocoa (Colombia), gracias a cuya labor paciente, lenta pero continua, “al sembrar árboles, salvó cientos de vidas”.

No sé si Carlos leería alguna vez el relato de Giono, o si él mismo tuvo la idea desde un principio. Pero sí puedo asegurar que en el mundo hacen falta más personas como él, y menos como las que ya sabemos…

Recomendado a todas las edades

Por supuesto que recomiendo su lectura a todos: a niños y mayores, a padres, madres y maestros; a personas sensibles y a quienes amen al planeta; a quienes ni siquiera puedan hacer nada, pero aún posean la capacidad de leer; a quien aún se permita asombrarse. A todos por igual.

Dado que El hombre que plantaba árboles es una obra sin derechos de autor, puedes leerla en muchos lugares. He elegido una versión sencilla, sólo con el texto, y a partir esta misma edición, otra ilustrada por los niños del colegio Gloria Fuertes, de Andorra, un pueblo de Teruel, que ellos mismos dibujaron con sus manos:

 

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4 comentarios en “Jean Giono: “El hombre que plantaba árboles”

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