¿Por qué, aunque se tenga mucha sed, no es conveniente beber agua salada?

En el salar de Uyuni (Bolivia) el método tradicional de extracción de sal consiste en formar pequeñas pilas, para que se evapore el agua y facilitar el transporte.
En el salar de Uyuni (Bolivia) el método tradicional de extracción de sal consiste en formar pequeñas pilas, para que se evapore el agua y facilitar el transporte.

Beber agua de mar

Imagínate que estás en un barco a la deriva, el Sol está en lo alto, tienes una sed tremenda, y no tienes agua potable, pero sí tienes un recipiente. Lo más fácil, claro, sería recoger un poco de agua del mar, y beberla para calmar la sed.

¡Nunca se te ocurra hacer tal cosa!

Porque el problema de beber esa agua, no es precisamente su sabor, salado y amargo. En realidad, nada más lejos de la realidad: el riesgo es mucho mayor. Veámoslo.

En caso de que te encontraras en la situación descrita, el mayor riesgo es la deshidratación. En primer lugar, en forma de sudor, pero si bebes agua de mar, la deshidratación aumenta de forma considerable, pues es uno de los efectos que provoca su ingestión.

La concentración de la sal en nuestra sangre es un tercera parte de la que tiene el agua de mar por término medio. Esto significa que, al beber agua marina, estaremos introduciendo el triple de lo que tenemos de forma natural. El órgano encargado de eliminar este exceso de sal, es el riñón. Y lo hará en forma de orina. El problema, en este punto, es que para poder deshacerse de la sal, habrá de producir más orina, lo que necesariamente implica deshacerse también de más agua. ¿Qué implica esto? Exactamente: perder más agua, o sea, aumentar la deshidratación.

Por no hablar de que beber agua de mar también produce diarrea. Es decir: más deshidratación todavía, y en este caso con el problema añadido de la continua pérdida de sales minerales.

La deshidratación, por supuesto, nos hará tener más sed, aumentará nuestra debilidad. Llegado el caso, podríamos tener incluso delirios. Acabaríamos entrando en un circuito continuo, en el que la sangre no circularía con normalidad al carecer de agua, lo que finalmente nos llevaría al colapso.

Más problemas

Si bebemos directamente agua de mar, estamos también introduciendo boro en nuestro cuerpo, ya que el agua marina posee una concentración media de este elemento muy superior a la recomendada por las autoridades sanitarias. Entre otros efectos, podría producirnos diarrea, vómitos o cefalea.

Por no hablar de que también es posible que, junto con el agua, estuviéramos introduciendo sustancias tóxicas en nuestro organismo.

Conclusión

El consejo —o más bien deberíamos decir la orden— es que nunca bebas agua de mar, en ningún caso. Y, menos aún, si no está debidamente filtrada.

 

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2 comentarios en “¿Por qué, aunque se tenga mucha sed, no es conveniente beber agua salada?

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