Aviones·Historia·Pitagorín

El día que Mathias Rust retó a la URSS con su Cessna 172

Mathias Rust.

Si tienes la edad suficiente, quizá recuerdes que, poco antes de la implosión de la URSS, los noticiarios abrían aquel 28 de mayo de 1987 con una noticia que a todos nos dejó boquiabiertos. Un adolescente de 19 años llamado Mathias Rust, piloto amateur con sólo 50 horas de vuelo,  había burlado todos los controles de la otrora omnipotente Unión Soviética, que sin embargo estaba ahora de capa caída (algunos me obligarán a decir que más bien se encontraba preocupada por la glasnot).

La avioneta Cessna 172 de Mathias Rust, cerca de la Plaza Roja de Moscú.
La avioneta Cessna 172 de Mathias Rust, cerca de la Plaza Roja de Moscú.

Inmerso como estaba en su perestroika, Mijail Gorbachov, seguramente no podría atenderlo todo, y a su ministro de Defensa (al que luego cesaría) se le escapó de los radares un alemán que había estado volando al despiste, en un vuelo errático, iniciando desde Alemania un viaje aparentemente sin sentido que, pasando por Islandia y Noruega, hizo su última etapa entre Finlandia y Moscú para aterrizar en las mismas puertas de la Plaza Roja. Era el ya citado Mathias Rust. Y su aeronave, por más que parezca extraño, era una modesta Cessna 172.

Más información: Cessna 172, la avioneta por antonomasia

Para poner todo esto en su justa medida, recordemos que sólo unos años antes, el 1 de septiembre de 1983, la URSS había detectado un avión comercial de Corea del Sur que se había extraviado, pero que estaba en espacio aéreo soviético. Nos encontrábamos  aún en la Guerra fría, y eran tiempos de carrera armamentista desesperada y sin control, así que los soviéticos no se anduvieron con miramientos. Lanzaron un par de misiles, derribando el avión, lo que significó la muerte de sus 269 pasajeros, incluyendo al congresista norteamericano por Georgia, Larry McDonald.

Más información: Un artículo contemporáneo de este suceso, escrito por Gabriel García Márquez para el diario El País, y que se titula, precisamente, “269 muertos”.

En el mapa aún teníamos que saber diferenciar las dos Alemanias (la Federal, y la República Democrática), y la URSS todavía aglutinaba a las antiguas repúblicas que, con el tiempo se fueron de nuevo desgajando en las actuales.

Trayecto del vuelo de Mathias Rust en su incursión a la Unión Soviética.
Trayecto del vuelo de Mathias Rust en su incursión a la Unión Soviética.

Cuando aterrizó, muy cerca de la Plaza Roja, la gente se acercó a la avioneta, extrañada de tan extraordinario visitante. Rust, un cándido adolescente, no se le ocurrió otra cosa que explicarlo así: “Estoy aquí en una misión de paz de Alemania”.

Entonces, todos le felicitaron. Sin embargo, aún le dio tiempo a explicar que él era alemán, cierto, pero “de la otra Alemania”.

Las consecuencias no se hicieron esperar. En el consiguiente juicio, se condenó a Mathias Rust a cuatro años en un campo de trabajo, y de nada le sirvieron sus alegaciones. Pero las verdadera implicaciones de este hecho fueron mucho más allá: Gorbachov destituyó al ministro de Defensa, al comandante en jefe de la defensa antiaérea, y de paso a otros 2.000 oficiales del Ejército, que por cierto no eran partidarios de su política reformista: la política (glasnot) y la económica (perestroika).

Sello postal de 1988 promocionando la Perestroika.
Sello postal de 1988 promocionando la Perestroika.

El clima de aquellos tiempos fue cambiando, y las reformas, que se iban produciendo de forma vertiginosa, permitieron conmutarle la pena por una más llevadera, de tal forma que Mathias sólo cumplió 14 años de cárcel.

Mathias Rust: una trayectoria errática

La trayectoria vital de Mathias Rust, considerada con la perspectiva del tiempo transcurrido, nos permite forjarnos la idea de alguien con una cabeza amueblada de forma, cuando menos, algo peculiar. Basten unos pocos detalles para que tú mismo te hagas tu propio juicio.

  • Al volver a Alemania después de salir de la cárcel soviética, en el hospital donde estaba cumpliendo el servicio civil, apuñaló a una compañera. De nuevo acabó entre rejas.
  • En la actualidad, es una figura más del signo de nuestros tiempos, cada vez más inexplicables: trabajó de vendedor de zapatos, como analista financiero,  instructor de yoga, e incluso jugador de póker profesional.
  • No muestra arrepentimiento alguno de su acción de hace 30 años, y cree que prestó una ayuda inestimable a las reformas emprendidas por Gorbachov:  “Estoy convencido de que le permití llevar a cabo su perestroika y glasnost con mucha mayor rapidez de lo que lo habría hecho sin mí”.
  • En otras entrevistas, ha dicho todo lo contrario: que si pudiera, borraría todo eso de su memoria y de los libros de Historia.

Epílogo

La avioneta Cessna 172 con que Rust hizo su viaje a Moscú, se conserva en el Deutsches Technikmuseum, de Berlín, en Alemania (¡ahora sólo una!).

La avioneta Cessna 172 de Mathias Rust, en el Deutsches Technikmuseum, de Berlín.
La avioneta Cessna 172 de Mathias Rust, en el Deutsches Technikmuseum, de Berlín.
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2 comentarios sobre “El día que Mathias Rust retó a la URSS con su Cessna 172

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