El primer bikini, “una bomba anatómica”

Si te preguntara qué tienen en común un ingeniero automovilístico, una bailarina de streptease, el lanzamiento de la bomba atómica y el bikini, me dirías que vaya clase de pregunta, ¿verdad?

Pero te diré que por supuesto que sí, que están en efecto relacionadas, y que desde luego que tienen una historia detrás, que gustosamente te contaré si sigues leyendo.

Nos encontramos en el verano de 1946, el primero tras los padecimientos de la terrible Segunda Guerra Mundial, que había hecho estragos materiales, económicos, y también morales, por todo el mundo. En cualquier caso, estoy seguro de que quienes lo vivieron, querrían seguir adelante con su vida, y el verano es siempre la época más gozosa.

Louis Réard, un ingeniero automovilístico, había heredado el negocio de lencería de su madre, de modo que acabó convirtiéndose en diseñador de moda femenina. Esto le permitió fijarse en que las mujeres que tomaban en sol en las playas de Saint Tropez tendían a mostrar su abdomen. Entonces, se le ocurrió una idea revolucionaria.

Y, definitivamente, era demasiado atrevida para 1946, ya que ninguna modelo quería posar con su invento. Finalmente, Micheline Bernardini, una bailarina de streptease de 19 años que trabajaba en el casino de París, accedió a vestir aquel novedoso bañador, que era la que menos anatomía cubría de cuantas prendas se habían lanzado al mercado hasta entonces.

Hacía sólo cinco días que los norteamericanos habían iniciado una serie de pruebas nucleares, lanzando una bomba atómica en uno de los Territorios de Prueba del Océano Pacífico. Se trataba del atolón Bikini. Por eso Réard había advertido a Bernardini que cuando apareciera en público con esta prenda, el desfile sería como una bomba aún más potente que la lanzada al atolón. De ahí que la denominara con dicho nombre: Bikini, y que la publicidad lo reclamara como “una bomba anatómica”.

El nuevo bañador que Réard había diseñado —gracias a su potente marketing ya era un nombre común, y entonces era bikini, ya en minúscula— estaba compuesto por dos piezas, y aunque es cierto que se habían hecho intentos anteriormente, esta era la primera vez que una prenda permitía mostrar el ombligo.

El 5 de julio de 1946, Louis Réard llevó a cabo su apoteósico desfile en una piscina pública de París, la emblemática Piscine Melitor.

[Si viste la película La vida de Pi, recordarás una preciosa piscina al principio de la película. Se trata, precisamente, de la Piscine Melitor.]

No obstante, el bikini no fue precisamente un éxito entre las mujeres, si bien entre los hombres causó sensación (Bernardini llegó a recibir 50.000 cartas de admiradores). Salvo en Francia, hasta la década de los sesenta no logró calar en el consumo, y hubo de ser gracias a que lo popularizaron estrellas de la pantalla como Marilyn Monroe, Brigitte Bardot, Jane Fonda o Ursula Andress.

 

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