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Puente La Reina, Navarra (España)

Puente La Reina, Navarra (España)

En Navarra, hay un precioso puente llamado Puente La Reina, que —como el puente de Mostar, en Bosnia-Herzegovina— ha dado el nombre a la población: el puente es del siglo XI, mientras la villa inició su desarrollo en el siglo siguiente. De hecho, a la población creada, se le dio tradicionalmente el nombre de El Puente, y su gentilicio era puentesinos.

Los peregrinos del Camino de Santiago que provenían de Francia, al llegar a este punto podían tomar varios caminos (el camino francés, o el que proviene de Jaca), razón por la que el rey Sancho III el Mayor (también llamado Sancho Garcés III, y Sancho el Grande) los unió en un punto de paso obligado: el Puente de la Reina. La ruta creada por él era, además más corta.

Del puente se dice que fue construido por una “anónima reina de Navarra”, que se supone era la esposa de Sancho III. En cualquier caso, la autoría de la obra está aún en discusión.

El puente, de gran esbeltez y belleza, tiene 110 metros de longitud y una anchura de 4 metros, y está constituido por 7 arcos de medio punto (uno es invisible, pues está enterrado), y 5 pilares. De clara influencia romana, sus pilas tienen unos arquillos de aligeramiento que le confieren aún más belleza, pero sin olvidar la funcionalidad para la que fueron ideados: son aliviaderos, cuyo cometido es desaguar en caso de inundación.

Imagen en alta resolución (3.354 × 2.332 pixels)

Los pontazgos

Durante la Edad Media, las construcciones que eran de uso público, ya no eran promovidas y mantenidas por el Estado (como lo había sido en la antigua Roma), sino que quedaban a merced de la iniciativa privada. Por eso, quien hacía un puente, por ejemplo, tenía en mente amortizar su inversión. Esta es la razón por la que en muchos casos, los puentes eran propiedad particular: del Rey, de una orden militar, de la Iglesia, de un señor feudal.

Para obtener un rendimiento de la obra, así como para llevar a buen puerto su mantenimiento, se estableció el denominado pontazgo, que no era más que un tributo al que había que hacer frente si se quería utilizar un puente. Pues el pontazgo es, realmente, un derecho de paso, que se obtiene mediante dicha contraprestación.

El precio del pontazgo no era uniforme, sino que dependía de si pasaba una persona, un jinete, un animal sin carga, un animal tirando de un carro, y por supuesto era distinto si pasaba ganado mayor, o si el que transitaba era ganado menor. Había, por supuesto, exenciones a este canon: por ejemplo, Sancho III el Mayor dispuso que los peregrinos del Camino de Santiago no pagaran impuestos en algunos puntos de paso.

Que el sistema era beneficioso para su promotor, da buena prueba el hecho de que los pontazgos se cobraron durante mucho tiempo después de la amortización de las obras. Sirva, como mejor ejemplo, el del puente medieval de Toro (Zamora), en el que se cobró el tributo hasta el siglo XIX.

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2 comentarios sobre “Puente La Reina, Navarra (España)

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