El bulo de Don Quijote hablando de Podemos

Un bulo que, no por antiguo, ha dejado de serlo menos al correr de los tiempos. El mensaje trata de convencernos de que Don Miguel de Cervantes Saavedra, por boca de Don Quijote de la Mancha, ya se habría adelantado a su tiempo, reconociendo a Podemos (el asunto del mensaje dice, textualmente, “Ya el Quijote hablaba de Podemos“).

Los párrafos que se difunden desde hace varios años por las redes sociales, no dejan de volver a nuestros teléfonos una y otra vez. Estos son:

Tengo por costumbre querido Sancho que, en viendo el burro venir, ya de lejos me apercibo sin confundirme, de las patadas que pudiera propinarme, por tanto mi fiel escudero fijate en los andares y si viéndolo retorcido y mal encarado vieres que arranca sin compostura hazte a un lado, que de estos con mala idea, sucios y desaliñados mejor no tener contacto.
Y hay que tener cuidado con tal calaña, que de ser menester utilizan a las más tiernas criaturas y hasta pretenden adoctrinarlas y que salgan de su mala hueste con títeres y cabalgatas. Y cuidado amigo Sancho que son los mismos que luego cobran de berberiscos y de otros que más allá someten a sus pueblos y ello,tanto mal vestidos cuando procede el buen hábito,como vestidos de la más cursi casta, cuando no es tan menester.

¿La verdad? Es un montaje demasiado burdo. Si quienes perpetraron esta tropelía se hubieran fijado un poco más, habrían visto que algunos términos no concuerdan con la obra de Cervantes. En efecto: le chirrían a cualquiera, desde el primer momento.

Si el autor original de este bulo hubiera hecho una simple búsqueda en el CNDHE (Corpus del Nuevo Diccionario Histórico del Español) de la Academia Española de la Lengua, no le habría costado mucho enterarse de algunas cosas que le hubieran ido de perlas para construir una patraña más creíble:

  • El término cursi no aparece en castellano hasta la segunda mitad del siglo XVIII (algún día contaré su historia, que es muy curiosa).
  • La palabra casta, dentro del Quijote, sí que aparece. Pero nunca, desde luego, con el sentido que se le aplica desde Podemos.
  • El término calaña no aparece ni una sola vez en toda la obra. Tampoco cabalgatas, ni títeres. Ni siquiera hueste. Ni burro (sí asno: 98 veces).

Los bulos —todos lo sabemos— son terreno abonado cuando uno no está a la defensiva. Por mi parte, trato de no enviar nada que me parezca mínimamente sospechoso. Y aunque no logre pararlo, los posibles caminos que van desde el mío quedan cegados para siempre.

 

El caballero andante Don Quijote de la Mancha. La Procesión de diciplinantes (I:52).

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